Unbroken, de Laura Hillenbrand, acaba de batir en Estados Unidos una marca que sólo superan unos pocos libros elegidos: el millón de ejemplares vendidos. No es una novela, lo que tiene más mérito aún.
Esta semana, durante la presentación de los resultados de Random House en la primera mitad del año, Markus Dohle, su presidente, aseguró que los bestsellers han sido la clave de los beneficios del grupo editorial.
Y una de su bazas principales es Unbroken, sorprendente -incluso para le editorial- número uno en las listas de ventas norteamericanas.
El próximo mes de octubre, Aguilar publicará la edición española, que en principio mantiene el título en inglés.
Se trata de un no ficción que narra la historia de Louie Zamperini, niño problemático, atleta olímpico, aviador en la II Guerra Mundial, náufrago en el Pacífico Sur, prisionero de los japoneses… un superviviente.
Era hijo de inmigrantes italianos en Estados Unidos de la década de 1920. Para evitar que se metiera en problemas y madurara -era un chaval difícil-, su hermano lo apuntó al equipo de atletismo del colegio.
En 1936, formaba parte del equipo olímpico estadounidense y muchos le auguraban un futuro prometedor, pero lo dejó todo para alistarse como bombardero en las fuerzas aéreas norteamericanas en la II Guerra Mundial.
Derribado sobre el Pacífico Sur, sobrevivió en un bote salvavidas durante más de un mes hasta ser rescatado por los japoneses. Pasó dos años en campos de prisioneros, soportando las torturas de sus captores, que trataron de romper su espíritu fuerte y optimista.
No lo consiguieron.
Tras la guerra, perdido y sin raíces, Zamperini se convirtió -para asombro de casi todos- en un conferenciante inspiracional de fama internacional. Tiempo después incluso viajó a Japón para enfrentarse y perdonar a sus captores.
En 2010, la revista Time consideró a Unbroken Libro de no-ficción de 2010.
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