viernes, 30 de diciembre de 2011

2011. Resumen con libros (y 7)

Se acaba el resumen de 2011 con libros. Traigo dos bestseller a la española, un par de divulgadores de primer nivel y tres libros que he separado del resto por diversas razones y que he titulado sorpresas y descubrimientos personales.

Bestsellers a la española

El canario Vázquez Figueroa fue durante años un islote del bestseller español en el océano internacional. Su soledad cada vez es menor porque los escritores españoles se atreven, con éxito, con temas y géneros dominados por los autores anglosajones. Vamos perdiendo complejos y ganando mercados. Traigo dos ejemplos perfectos aunque muy distintos de este nuevo bestseller español.
El ángel perdido, de Javier Sierra (Planeta), es un thriller sobrenatural y con toques religiosos. Narra la lucha por el control de unas piedras que permiten el contacto con entes sobrenaturales. Destacan su ritmo vertiginoso y el cambio continuo de escenarios, como exige un libro de estas características.

El lector de cadáveres, de Antonio Garrido (Espasa), es más arriesgado. Se trata de una muy ambiciosa apuesta por competir con los grandes bestsellers históricos anglosajones con toques de enigma policiaco. Está situado en la China medieval y su protagonista es Ci, el primer forense de la historia. La ambientación es espectacular, basada en una  sólida documentación histórica y médica.


La mente, protagonista del año

2011 ha sido el año internacional de la investigación del Alzheimer, de ahí que hayan abundado los ensayos sobre esta enfermedad en sus múltiples aspectos.

En cuanto a nuestros divulgadores, han brillado Eduardo Punset y Luis Rojas Marcos. Ambos consiguen, libro tras libro, el raro privilegio de permanecer durante semanas entre los más vendidos.

Excusas para no pensar, de Eduardo Punset (Destino), reflexiona sobre cómo hacemos frente a las incertidumbres de la vida actual y nos invita a pensar y a no dejarnos llevar por la indiferencia. Su presencia en televisión le garantiza un buen número de seguidores y, por tanto, de ventas.

Eres tu memoria, de Luis Rojas Marcos (Espasa), es un entretenido y profundo trabajo sobre la memoria y sus claves. Rojas Marcos, influido por los ensayistas anglosajones –lleva 44 años viviendo en Nueva York–, mezcla muy bien el dato preciso con la anécdota personal.





Sorpresas y descubrimientos personales
He hecho una selección muy personal de tres títulos que han destacado por tres razones distintas y muy gratas.

Si tú me dices ven lo dejo todo, pero dime ven
, de Albert Espinosa (Gijalbo), ha sido la sorpresa de ventas de este año. Ha permanecido meses en la listas. En Sant Jordi fue el número uno en castellano y en catalán, algo muy poco habitual. Cuenta la historia de Dani, un especialista en buscar niños desaparecidos; cuando su pareja va a abandonarlo, un padre le pide ayuda. Una novela para los que no teman empacharse con buenos sentimientos -excesivos, quizás-.

Yo confieso, de Jaume Cabré (Destino), se ha lanzado simultáneamente en varios países. En época de crisis supone un milagro. Es una obra monumental y un trabajo de fina artesanía. Alrededor de un violín, Cabré articula la historia de Europa desde la Edad Media hasta el siglo XX. Compleja en su estructura y en su escritura, está llena de detalles, citas y referencias culturales, literarias y artísticas.


Una temporada para silbar, de Ivan Doig (Asteroide), es uno de mis libros favoritos del año. Una auténtica delicia. Recupera la gran tradición de la aventura personal americana. Narra la historia de unos niños huérfanos, del ama de llaves que contrata su padre y del hermano de ella, empleado como maestro en una pequeña comunidad rural. No se la pierdan.

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