miércoles, 14 de marzo de 2012

Lectura... "El mensaje que llegó en una botella", de Jussi Adler-Olsen

El escritor danés Jussi Adler-Olsen vino en febrero para participar en BCNegra, la semana de novela negra de Barcelona, pero le gustó tanto la ciudad que se ha quedado varias semanas más para escribir.

Adler-Olsen es un escritor policiaco escandinavo atípico. Lejos de los textos deprimentes y brumosos de la mayoría de sus colegas geográficos, este danés barbudo y sonriente carga sus novelas de humor sin renunciar a la denuncia.

Permítanme un toque pedante citando al gran Chesterton: Divertido es lo contrario de aburrido, no de serio.

Pues eso.

En sus novelas toca temas muy serios pero con una ironía y un sentido del humor muy de agradecer. El mismo que utilizó su editorial en una curiosa campaña de promoción.

Maeva publica El mensaje que llegó en una botella, la tercera novela de la serie protagonizada por  Carl Mørk, responsable del Departamento Q de casos abiertos de la policía de Copenhague.

Como en las dos novelas anteriores, los casos policiales se mezclan con la vida personal de Mørk y con su relación –a ratos desquiciante y siempre compleja– con sus ayudantes, un perspicaz inmigrante sirio –que asume el rol de un moderno Sancho Panza–, y una gótica malhumorada.

Ese humor –quizás algo excesivo al principio del libro– no excluye una buena dosis de crítica a determinados aspectos de la sociedad danesa y, por extensión, de la europea.

El punto de partida es un misterioso mensaje enviado en una botella que apareció en las costas de Escocia en 1993. Permanece olvidado en un rincón hasta que alguien se interesa por él, lo envía al laboratorio y allí descubren que está escrito con sangre humana y que procede de Dinamarca.

El mensaje acaba en la mesa de Mørk que, casi 20 años después, debe averiguar quién lo escribió y por qué.

Al mismo tiempo, seguimos al secuestrador y asesino. Sigue actuando con total impunidad y sin que nadie alerte a las autoridades. El tipo es, en apariencia, un profesional de éxito, felizmente casado, pero oculta un pasado turbio relacionado con el fundamentalismo religioso.

Lo mejor de El mensaje que llegó en una botella es, sin duda, la investigación. Está narrada sin cartas marcadas, ni milagros científico-forenses, ni casualidades gloriosas, ni personajes que aparecen de la nada –eso que los clásicos llamaban deus ex machina–. Paso a paso, aplicando el sentido común, Mørk y su gente resuelven el enigma. ¡Chapó!

Pero... lo más flojo son los perfiles psicológicos de los protagonistas y su relación. Pese a ser entretenidas, sus vicisitudes no acaban de ser creíbles y a veces se enredan un tanto. El malo, en cambio, está bien construido y tiene mayor coherencia. 

Este libro recibió en 2009 el premio Glass Key a la mejor novela policiaca escandinava. No es moco de pavo viendo cómo se las gastan allí arriba.

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