viernes, 23 de marzo de 2012

Libros del Territorio a medias del 22 de marzo. Con el audio completo

Esta semana no compartimos libro y película en nuestro Territorio a medias; no hay estrenos cinematográficos de enjundia basados en obras literarias. Lástima.

Traemos dos novelas de humor, El abuelo que saltó por la ventana y se largó, del sueco Jonas Jonasson (Salamandra), y El asesino hipocondríaco, de Juan Jacinto Muñoz Rengel (Plaza & Janés). Proponemos, también, un viaje a El Nueva York del Padrino y otras películas de la mafia, de María Adell y Pau Llavador (Lunwerg), y un estremecedor retrato del narcotráfico desde dentro, En la boca del lobo, de William C. Rempel (Debate).


El humor en tiempos de cólera (y de crisis)

Son dos buenas propuestas, muy distintas en contenido y tono pero unidas por el humor y por la sombra de personajes reales tratados de una forma muy original. Ambas, más que recomendables.

En las últimas décadas el humor literario –como género y salvo honrosas excepciones– no acaba de funcionar en España, pese a una gran tradición que se remonta a la novela picaresca y que tuvo notables representantes en el siglo XX.

La primera de estas propuestas humorísticas es El abuelo que saltó por la ventana y se largó, del sueco Jonas Jonasson (Salamandra).

El título es muy explícito y describe el arranque de la novela: Allan Karlson, un vejete de armas tomar, se escapa por la ventana del asilo antes de soportar el homenaje peñazo que los políticos locales quieren ofrecerle por alcanzar los 100 años. En su huida, Allan roba una maleta llena de dinero de la mafia.

El libro se mueve en dos planos. En la actualidad, seguimos a Allan en su huida de las autoridades y de los mafiosos. En el pasado, conocemos su vida apasionante –¿demasiado apasionante para ser cierta?– y sus encuentros increíbles con Stalin, Churchill y Franco, su colaboración con Oppenheimer para fabricar la bomba atómica o su peligrosa amistad con la mujer de Mao.

Es trepidante y la acción no nos da reposo. El humor es muy visual y se emparenta en algunos momentos con el cine cómico.

El asesino hipocondríaco, del malagueño Juan Jacinto Muñoz Rengel (Plaza & Janés), es también una aventura delirante y muy divertida.

No es tan trepidante como la de Jonasson y apuesta por un humor menos visual, más irónico, muy inteligente y cercano al estilo de Les Luthiers, en cuanto a que bebe de la alta cultura y le da la vuelta.

La novela narra las peripecias del asesino a sueldo MY, que recibe el encargo de matar al escurridizo Eduardo Blaistein. La misión se convierte en un encadenado de desastres por pura mala suerte y porque MY es un hipocondríaco que cree que cada día va a ser el último de su vida.

El autor establece conexiones muy sutiles entre las penurias del asesino hipocondriaco y otros enfermos literarios célebres como Voltaire, Poe, Moliere o Proust.

Juan Jacinto Muñoz Rengel es doctor en filosofía y ha sido profesor tanto en España como en el Reino Unido.

Podríamos añadir, como en los anuncios de los fármacos, una especie de advertencia final asegurando que con ambas novelas se garantizan unas cuantas horas de desconexión divertida e inteligente.



El Nueva York del Padrino y otras películas de la mafia

Por un lado, la semana pasada celebramos los 40 años de la película El Padrino –basada en una novela de Mario Puzo, cosa que apenas se cita– y, por otro, la Semana Santa está a la vuelta de la esquina y algunos afortunados quizás viajen a Nueva York.

La mezcla perfecta de ambos hechos se titula El Nueva York del Padrino y otras películas de la mafia, de María Adell y Pau Llavador (Lunwerg).

Es un libro precioso, muy divertido y una auténtica delicia para quienes –como el que escribe esta página– sean unos mitómanos de tomo y lomo.

Reúne 70 lugares de interés seleccionados de 18 películas, desde El Padrino a Balas sobre Broadway, pasando por French Connection o Uno de los nuestros, y dos series de televisión, Boardwalk Empire y, sobre todo, Los Soprano.

Pinta bien, ¿verdad?

De cada película ofrece los datos técnicos y artísticos esenciales. Y de cada lugar seleccionado, el plano de ubicación, accesos y el metro más cercano. Hay edificios, callejones, bares, cabarés, oficinas, estaciones, comercios, parques… sitios que a todos nos suenan y reconocemos porque los hemos visto mil veces.

Para localizar el sitio en la película –si la tenemos en DVD o Blu-ray– se señala el minuto y el segundo en el que aparece.

Muchos de los lugares seleccionados son puntos que, con independencia de su presencia en la pantalla, vale la pena visitar. Uno de mis favoritos –me pongo en plan cicerone– es el Old Town Bar, en la confluencia de la 45 Este con la calle 18, que aparece en El clan de los irlandeses. Se trata de un bar que estéticamente se conserva tal y como era cuando fue inaugurado en 1892. Una preciosidad

Esta guía para cinéfilos y mitómanos se completa con una visita al mítico Little Italy –bueno, lo que queda de la Pequeña Italia– y a los lugares de Nueva Jersey que aparecen en los títulos de crédito de Los Soprano.

María Adell, crítico de cine y gestora cultural, ha vivido y trabajado en NY. Pau Llavador es diseñador gráfico y fotógrafo. Esta autoría doble se nota en el resultado final, un libro muy cuidado estéticamente.


En la boca del lobo

Última parada literaria de esta semana. Tiene sabor a crimen organizado pero desde un punto de vista muy distinto al del viaje al Nueva York del Padrino.

Colombia y un caso real son los protagonistas de un magnífico libro de no-ficción: En la boca del lobo, de William C. Rempel (Debate). El subtítulo es muy descriptivo: La historia jamás contada del hombre que derrotó al cartel de Cali.

Jorge Salcedo, 47 años, ingeniero, oficial del ejército en la reserva y padre de familia, fue durante seis años y medio el hombre de confianza y jefe de seguridad de Miguel Rodríguez Orejuela, el principal capo del cartel de Cali

Jorge intenta mantener una cierta dignidad en ese mundo de corrupción y violencia absolutas, hasta que recibe un encargo que lo pone ante un dilema moral y un callejón sin salida: no puede cumplir la orden pero tampoco desobedecerla.

La pregunta que se hace en la contraportada del libro es muy interesante y nos da la medida de la decisión que debe tomar: ¿arriesgarías tu vida para salvar tu alma? Aquí los no creyentes pueden poner ética personal, por ejemplo.

El libro –repito, un NO FICCIÖN, eso que llamábamos ensayo– empieza en 1995, cuando Salcedo se pone en contacto con la CIA para ofrecer información. Realiza, a continuación, un viaje al pasado, hasta 1989, para explicarnos la historia completa.

Es un libro fascinante, absorbente, dinámico, capaz de crearte la angustia y sumergirte en el suspense de las mejores novelas.

Gracias a una descripción minuciosa de escenarios y personajes, y a la reproducción de muchas conversaciones, convierte al lector en testigo invisible de los hechos, te sientes realmente allí.

El autor norteamericano William C. Rempel es el único periodista que ha tenido acceso a Salcedo, aunque no sabe en qué lugar está escondido, ya que desapareció gracias al famoso programa de protección de testigos.

Un pedazo de libro de no-ficción que se lee como un thriller.

Este es el audio completo del programa.

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